Un suelo continuo, sin juntas, de alto brillo y mínimo mantenimiento — la opción preferida para interiores, locales comerciales y naves industriales.
El hormigón pulido consiste en preparar una solera de hormigón que, una vez extendida, nivelada y fratasada, recibe una mezcla de endurecedores y aditivos aplicados sobre el hormigón todavía fresco. El resultado, tras el pulido mecánico, es una superficie continua, sin juntas visibles, de gran resistencia y con un acabado que puede ir desde mate hasta un brillo intenso tipo espejo.
Capacidad para mantener sus propiedades y aspecto a lo largo de los años de uso continuado.
Soporta cargas elevadas sin agrietarse, apta para tráfico de carretillas y maquinaria ligera en naves.
Un buen curado reduce la porosidad, mejorando la resistencia frente a productos químicos y manchas.
Distribución uniforme del hormigón dentro del encofrado, clave para un pulido sin defectos.
Locales comerciales, showrooms, oficinas, viviendas con estilo industrial, naves logísticas y espacios donde se busca un acabado limpio, moderno y de bajo mantenimiento.
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