Las propiedades físicas y mecánicas que hacen del hormigón impreso el pavimento más resistente, duradero y versátil del mercado.
El hormigón impreso combina estas propiedades para ofrecer un pavimento técnicamente superior a cualquier alternativa.
La facilidad con la que puede distribuirse el hormigón dentro de los encofrados garantiza una superficie uniforme sin puntos débiles. Una mezcla bien distribuida es la base de todo el rendimiento posterior.
La impermeabilidad es crítica para la resistencia a los ataques químicos. Depende del exceso de agua en el amasado y del curado posterior. El hormigón impreso correctamente sellado es prácticamente impermeable.
La cantidad de peso por unidad de volumen (densidad = peso/volumen) varía con la clase de áridos y la forma de colocación en obra. Una mayor densidad implica mayor resistencia y menor porosidad.
La proporción de huecos respecto a la masa total influye directamente en la resistencia, la densidad y la permeabilidad. Una porosidad baja es sinónimo de mayor durabilidad y menor absorción de agua.
La capacidad del hormigón para soportar las cargas que se apliquen sin agrietarse ni romperse. El hormigón impreso con mallazo y fibra supera ampliamente los requisitos para tráfico peatonal y vehicular.
La capacidad para resistir el paso del tiempo. Con el mantenimiento adecuado (sellado cada 2–3 años), el hormigón impreso mantiene su aspecto y resistencia durante 30–40 años.
Comparado con otras opciones de pavimentación, el hormigón impreso destaca en todas las dimensiones que importan para un uso a largo plazo en exteriores e interiores.
El hormigón impreso con fibra de polipropileno reduce la aparición de fisuras en hasta un 70% respecto al hormigón convencional sin aditivos.
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